¿Qué Buscas?

Parte de todo este proceso que he vivido, ya saben con lo de mi divorcio y todo eso, me ha llevado a pensar muchas cosas sobre la vida, las relaciones y en general los hombres. En parte de ahí la idea de este blog, pero también en parte todo un cambio de vida y perspectiva. Y es que todo ha sido tan nuevo para mí que incluso usar las redes sociales y las aplicaciones es toda una experiencia.

Pasó que una de esas tardes en las que no tenía nada más que hacer que estar frente a la tele fumando un cigarrillo y tomándome una copita, me puse a hacer cuentas y descubrí que la última vez que estuve soltero de verdad (sin contar los tiempos fuera de algunos meses) ni siquiera existía el iPhone y el internet era una herramienta (lenta) que con suerte te permitía ver tu correo electrónico pero no responderlo. Ya saben, se podía tomar una foto pero no compartirla, se podía en efecto compartir la foto pero no “geolocalizarla” en un mapa.

Mi reacción lógica ante este pensamiento fue pensar “¡pero que viejo soy!” y después, una vez superada la crisis por la edad, actualizarme en cuanto a tecnologías de ligue se trataba. Aparecieron un montón pero en definitiva la que más duro pegaba era Tinder. Había escuchado el caso de cierta persona que en cuestión de meses había conseguido un novio que luego se había convertido en compañero de apartamento y ahora prometido. No necesitaba más referencias así que la instalé y la comencé a usar; pero hoy no hablaré mucho de al respecto, lo dejaré para otra crónica.

Luego estaba el tan mal reputado Grindr, con el valor agregado que era una aplicación especializada en ligue gay y que también deja ver cosas más interesantes como edad, altura, peso, foto, e incluso a que distancia se encuentran los pretendientes. Desde luego seguía existiendo el Facebook y el Instagram, redes que siempre he manejado pero en las que nunca he tenido suerte.

417836_385407004908559_1043088010_nAsí las cosas me hice una o tal vez varias fotos tipo postureo y las subí a las redes para comenzar a encontrar el chico ideal. Bueno digo ideal porque tengo un asunto con los gustos, y no es que sienta que tenga un prototipo específico pero sé que cosas me gustan de un hombre y que cosas no.

Comencé pues a navegar por los mares de las aplicaciones de ligue, específicamente en Grindr, armado con las fotos de mis mejores ángulos y completamente convencido que tendría éxito reconocí los chicos que aparecían a 100, 60 e incluso 30 metros de distancia.

Claro está, vivo en un lugar cliché de nuestra comunidad donde prácticamente hasta el panadero es gay, luego iba a encontrar muchos chicos cerca. Pero la verdad es que me sorprendí al ver que nuestro querido colectivo crece cada día más y más, y que en cada lugar de la ciudad aparecían cerca muchos chicos gay. La verdad me sentí como cuando el Profesor X-avier busca a los mutantes con una máquina llamada cerebro en la segunda entrega de X-MEN y ellos comienzan a aparecer como puntitos rojos alrededor del mundo y luego te vas dando cuenta que casi todo el planeta es rojo, pues bueno así mismo aparecían los chicos por todas partes.

Como principio de viaje me propuse que no iba a iniciar ninguna conversación sino que iba a esperar que tomaran la iniciativa y me escribieran. En efecto lo hicieron y bueno hubo muchos holas que comencé a responder de acuerdo a mi filtro y mi interés personal. Y ahí vino la segunda etapa del proceso, pues en el mundo moderno la soltería en las redes de ligue implica muchas cosas menos perder el tiempo peguntando sobre que te gusta, cuáles son tus intereses y mucho menos hablar de los sentimientos y expectativas. No, en el mundo moderno no hay tiempo para saber con quién estás hablando, todos tienen afán y van directo al punto, unos con más tacto que otros, pero en definitiva el patrón es el mismo: “Hola – ¿Dónde estás? – ¿Qué buscas? – ¿Qué rol?”.

Claro que no soy el más mojigato para pensar que los chicos no buscan sexo. Es obvio que el sexo casual pasa, de hecho el sexo es muy importante y estoy convencido que el sexo mueve el mundo. Y tampoco voy a venir aquí a decir que soy el más santurrón y que nunca lo he hecho. Pero quiero que entiendan algo y es que 8 años en una relación hacen mella y a uno termina olvidándosele como interactuar con miembros del mismo sexo. El otro asunto que me dejó intrigado, y que en definitiva es el que más me concierne en esta crónica, es la famosa pregunta ¿Qué buscas?

La respuesta a esta pregunta es lo más importante en las redes de ligue, incluso más que la foto de mostrar (sin la cual no existes), seguida de la respuesta a “¿Dónde vives?”, porque siendo franco a nadie le gusta desplazarse más allá de su zona de confort y de la respuesta a “¿A qué te dedicas?”, porque en efecto no es lo mismo alguien que estudia y/o trabaja a alguien que no hace nada en la vida.

Y bueno es lo más importante también porque es lo que diferencia entre alguien que está “abierto a las posibilidades” (posibilidad de tomarse un café y follar, posibilidad de ir a ver pelis y follar, posibilidad de follar y follar…), alguien que está “Viendo que hay” (o más bien quien hay para follar) o alguien que solo está “pasando el tiempo” (porque no quiere follar).

Tal vez estoy siendo muy duro con el Grindr, pero lo cierto es que hay de todo allí, incluso gente que de veras busca conocer amigos, hacerse a un novio, relacionarse con personas gay cercanas o en todo caso pasar el tiempo, pero siendo honestos todos sabemos que el 99% busca ya saben que. Y bueno no es que eso esté mal, todos somos adultos y somos libres de buscar lo que queramos, lo que está verdaderamente mal es no tener esta premisa clara y pretender que todos deben andar en el mismo plan que uno.

7231464104_f84fda4519_oComo sea allá estaba yo con el teléfono en las manos viendo manes, escribiendo que hacía, donde vivía, cuantos años tenía, mandando fotos y preguntándome ¿Qué putas estoy buscando yo acá? Tenía clara una cosa y era que NO estaba buscando. No buscaba novio, pues después de tanto tiempo en una relación creo que no era saludable buscar otra, estaba algo hastiado. De todas formas ¿Qué podría aportar en una relación? ¿Cómo podría relacionarme con alguien nuevo? ¿Cómo construir algo con el recuerdo constante de esa persona que se había convertido en mi familia?

Claro en efecto mi exnovio se había convertido en mi familia y no solo porque viajáramos juntos, compráramos cosas juntos y de hecho viviéramos juntos, sino porque era él quien estaba ahí cuando estaba feliz, triste, enfermo, borracho, bravo… lo veía más que a mis padres y mis hermanos y eso es mucho decir de alguien.

Tampoco estaba buscando sexo casual porque aun cuando llevaba tiempo sin ningún contacto de ese tipo (y desde luego que me hacía falta) en cuanto al sexo se refiere prefiero tomarlo con calma, conocer al individuo y realmente saber si hay química o no, si hay un vínculo o algo que me motive más allá del físico. Además no hay nada peor que terminar de estar con alguien y no saber qué decir, que hacer o cómo actuar.

Así las cosas ¿Qué putas estaba buscando yo? Pues esa era la pregunta que me hacía cada vez que abría la dichosa aplicación, porque por un lado sí, era divertido hablar con gente pasar el rato y bueno por qué no conocerse e incluso ir a tomar algo; pero por otro lado no dejaba de pensar que en últimas no sabía lo que buscaba. Estar en esa aplicación sin saber que quería era como hacer un crucigrama del periódico, un pasa tiempo, una perdedera de tiempo.

Durante mucho tiempo quedé con este pensamiento en mente, ya saben sabiendo que no tenía nada que hacer en Grindr pero aún así malgastando mi tiempo en conversaciones vacías. Y una vez respondiendo como 4 conversaciones al tiempo, repitiendo los mismos parlamentos con diferentes palabras y en diferente orden me encontré con un personaje de esos que calan, de esos difíciles de olvidar.

De él hablaré algún día, por el momento solo basta con decir que en mi rencuentro con este individuo que ya conocía de antes tuve la oportunidad de aprender un par de cosas con respecto al Grindr y a la vida. Literalmente le escribí “tú qué haces por acá”, ya saben porque son de estos hombres increíbles (no solo guapos sino también inteligentes y con conciencia socio-ecológica) a los que nunca esperas ver grindiando. Él me respondió “No sé, perdiendo el tiempo supongo” y de ahí en adelante comenzamos a hablar por WhatsApp y a salir.

Él tenía (o tiene) la firme convicción de que las aplicaciones no sirven para nada más que perder el tiempo y de hecho me contó un par de historias sobre como las aplicaciones habían destruido algunas de sus relaciones y lo habían hecho sufrir mucho. De él aprendí que no hay razón para forzar las situaciones, que no hay sentido de entrar en el Grindr como quien consulta el menú de un restaurante para saber que va a cenar o que postre comer.

Tiene en cambio mucho más sentido esperar que el universo ponga en nuestro camino las personas indicadas y que las situaciones se den de manera natural sin forzar nada ni buscar nada. Bueno resulta irónico que haya aprendido esto de alguien con quien hablaba en Grindr, pero así pasan las cosas en el mundo moderno.

Después de este aprendizaje las cosas fueron mucho más claras y logré dar respuesta a la famosa pregunta que tanto me hacía. ¿Qué buscas? Pues lo cierto es que no busco nada, espero que las cosas se den, que la energía fluya. También me imagino que se preguntarán si cerré el Grindir y la respuesta es no, no tuve que hacerlo porque simplemente dejé de abrirlo, porque cuando dejamos de buscar lo que aparentemente “queremos” lo que de verdad necesitamos comienza a aparecer.

2 Comentarios

  1. robin

    me encanta como escribes, ya me he leído como diez de tus crónicas. Es muy grato saber que otros han pasado por cosas iguales y poderse reconocer y tranquilizar en esta vida tan rápida, donde muchas veces no sabemos que buscamos, y recordar que todo tiene su tiempo es muy importante. Buena energía y gracias por compartir tus caminos. saludos desde Colombia

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