Amores de verano

¿Y si no me subo en ese avión? ¿Y si no repito la historia interminable de los amores de verano y decido quedarme? ¿Qué pasaría si decido dejar todo y no regresar a Bogotá sino quedarme con Lucas en Buenos Aires? Sería una locura, pero la historia misma está llena de locuras de amor y miles de sucesos increíbles han ocurrido precisamente por decisiones tomadas con el corazón.

Yo dejaría mucho atrás: mi familia, mi trabajo que, aunque no es el mejor del mundo me fascina, mi vida, lo que he construido. Pero también dejaría mi pasado, que me atormenta, que no me deja avanzar, que me asfixia.

Comenzaría de cero, literalmente de cero. Una vida nueva sin lujos, pero llena de novedades, de detalles. Un país nuevo, nuevos amigos, nuevas oportunidades y sobre todo Lucas, que me cautivó con sus caricias, que me llenó de besos, de amor dulce y puro, de pasión desenfrenada y amaneceres en vela.

Él seguiría cursando la Universidad por supuesto. Yo en cambio tendría que buscar empleo, en serio, comenzar de cero. Gastarme mis ahorros, organizar mi nueva vida a su lado sin saber si realmente funcione. Probablemente por eso conectamos tan bien, porque no vivimos en la misma ciudad, ni siquiera en el mismo país.

Pienso todo esto mientras un nudo del tamaño de una pera se me atora en la garganta. Ya debo entrar a la sala de espera. Lo miro por última vez y su sonrisa me ilumina el día. Sigo mi camino después de despedirnos efusivamente con un apasionado beso mientras la gente nos mira y algunos piensan que somos novios de años que deben separarse.

¿Y si me devuelvo? ¿y si aplazo una semana mi vuelo, o por lo menos un día? Sigo caminando y se me humedecen los ojos, porque sé que un pedacito de mi corazón se queda ahí y sé que algún día tendré que ir a recuperarlo.

¿Cómo puedo extrañar a alguien con quien solo estuve tres días? No es comprensible que sienta esto por alguien que está a kilómetros de distancia pasando sus días sin mí.

A veces escucho su voz en la notita de voz que me manda por el WhatsApp y lo siento cerca, y es tonto porque solo estuvimos tres días.

Entonces recuerdo una y otra vez cada momento, y siento que todo fue increíble, cada sonrisa fue del corazón, cada beso lleno de pasión. Me sonrío y me reconforto un poco a mí mismo al pensar lo feliz que fui, lo amado que me sentí, todo lo que di.

Es triste y esta vez el nudo en mi garganta no se puede contener. Lloro.

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